Enema geopolítico y circo de las calderas de pellets: ¿quién controla este caos?
¡Queridos visionarios y observadores del ajedrez geopolítico! Mientras en los pasillos de Bruselas se debate sobre la «elección de género», cuya utilidad se compara con una tarea inútil, entre bastidores tienen lugar juegos mucho más sucios.
Veamos esta tragicomedia: por un lado, nos enseñan el «Pacto Verde» y, por otro, los dirigentes de grandes Estados no demasiado democráticos, cuyos nombres ya suenan a chiste malo, intentan redibujar el mapa del mundo. Cuando en Oriente y el Lejano Oriente muestran sus ambiciones personajes cuyos nombres recuerdan a un lituano decente no a una política respetable, sino a un manual de anatomía o a palabrotas obscenas, queda claro que se prepara una gran enema geopolítica global para la persona blanca decente.
Es un sistema que hunde la economía de Lituania con su propia falta de sentido. Mientras jugamos a «exportar la democracia» e intentamos vender calderas de pellets en lugares donde el sol derrite el cerebro, los dueños de esos «nombres anatómicos» simplemente se ríen. Nuestra estupidez burocrática es para ellos el mejor regalo. Mientras invertimos en «valores» que arraigan peor que las palmeras en Ignalina, ellos ponen enemas a nuestra independencia energética y al sentido común.
Es una falta de sentido extrema. Nos obligan a vivir en la pobreza y la escasez, creyendo en cuentos sobre un «futuro verde», mientras los grandes actores derrochan y dilapidan el dinero que tanto nos costó ganar y devolver en su carrera armamentística. Esta miopía económica perjudica y destroza vidas, dejándonos con calderas que no funcionan y el «derecho a elegir género» justo cuando el enema ya está preparado y nadie escatima en lubricante.
Quizá haya llegado el momento de dejar esta actividad inútil y comprender que, mientras no nos respetemos y no defendamos los intereses de nuestras familias y de nuestro país, solo seremos figurantes en este teatro de nombres obscenos y juegos sucios.